Viajando en tiempos digitales

¿Qué ha cambiado? Todo… y nada.

Viajar sigue siendo la misma hermosa aventura que siempre ha sido, pero a la vez, un viaje se ha convertido en un escaparate en el cual mostramos que tan bien nos vemos, que tan exitosos somos y que tanta cultura tenemos. Las fotos en el Instagram del plato exótico que estamos probando o una transmisión en vivo de la mejor fiesta de Punta Cana son esenciales para nuestra reputación viajera.

La pregunta es… ¿Es lo correcto? ¿Está bien vivir pendientes de nuestras redes sociales a tal punto? La respuesta es para que cada uno haga un análisis propio, pero aportando mi pequeño grano de arena creo lo siguiente; que sí está bien, pero como todo en la vida, debe ser con medida.

No tiene nada de malo querer inmortalizar unas vacaciones en Europa que han sido el sueño de toda mi vida, o querer recordar por siempre aquel plato increíble y lleno de sabores y olores nuevos que probé en Tailandia. O quizá grabar la ofrenda a la Pachamama que hizo que me identificara con mis raíces y la historia de mi país. Esos motivos son correctos y son aquellos que merecen ser plasmados, y no solo eso, sino que merecen ser compartidos con nuestros seres queridos, invitándoles a que ellos también participen a través nuestro en esta increíble aventura. Es muy distinto invitar a que tus amigos y familiares vivan el viaje contigo a querer demostrar que tu puedes y ellos no. Y eso nos lleva al polo opuesto, el que no debemos hacer. Tomar diez fotos con mi copa de Champagne, buscando que se vea la marca de la botella y que todo sea perfecto para mi muro, no es algo que deba ser el centro de nuestra experiencia (salvo bloggers, fotógrafos o algunas personas que puedan tener una razón de hacerlo, claro está). Viajar es algo hermoso, algo liberador, algo que merece ser compartido – ¡Claro que sí! Pero como mencioné anteriormente, es recomendable compartir la experiencia por las razones correctas y con las personas correctas.

Lo mejor que uno puede hacer cuando viaja es disfrutar el viaje, vivir el momento, gozar de la experiencia. Y si eres de las personas que puede «documentar» todo, sin que esto afecte tu experiencia final; ¡Bienvenido sea! A los que nos cuesta un poco más; quizá debamos dejar el celular de lado un poco, abrir los ojos y despertar todos nuestros sentidos, para poder gozar de la maravilla que es viajar.

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